Relaciones

Read more
  • noviembre 19, 2021

En Occidente, el porno asiáticas vende: esa es una verdad absoluta. El exotismo de las mujeres orientales, ya sean chicas, japonesas, tailandesas o indias, vuelve loco a los hombres (y lesbianas) de este otro lado del mundo; y la pornografía se ha encargado de ponérselas en bandeja, con multitud de videos x donde el sexo interracial con mujeres asiaticas es lo más excitante que te puedas imaginar. Y por muchas cosas que queramos echarle en cara al porno gratis, la verdad es que en esta ocasión solo se ha dedicado a aprovechar lo que ya existía: la fascinación por todo lo que viene de Oriente. Una fascinación que data de siglos atrás, de la época de griego y romanos, y llevada al límite en el Renacimiento y en la Edad de los Descubrimientos, donde navegantes europeos descubrieron nuevas tierras por todo el globo terráqueo.

Por desgracia, a veces los seres humanos acabamos corrompiendo aquello que más atrae nuestro interés; y es triste pensar en el turismo sexual que se creó en torno al exotismo de las mujeres asiáticas. Sin embargo, de ese mundo más sórdido, hemos creado verdaderos mitos sexuales gracias a las actrices porno de ojos rasgados, que han venido a demostrar que pueden hacerle la competencia y las rubias nórdicas y americanas y a las apasionadas latinas. Y lo han hecho, de eso no cabe duda, y todos conocemos muchos de esos nombres que realmente han hecho historia en el cine para adultos.

Pero lo que pasa en Occidente, no tiene mucho que ver con lo que pasa en los países asiáticos; y el sexo ni lo viven ni es de lejos ni tan liberal ni tan voluptuoso como estamos acostumbrados a ver en los videos porno. En gran parte de Asia, las sociedades son tradicionales, de naturaleza patriarcal, y las mujeres están supeditadas a la autoridad primero de sus padres o hermanos, después a las de sus maridos. Ellas quedan en un segundo plano, sin poder hacerse cargo de su sexualidad, pues su papel en la sociedad está casi adjudicado desde su nacimiento.

Por supuesto, pensarás, esto pasa en los pueblos y en las zonas más despobladas; ni de coña eso puede ocurrir en las grandes ciudades cosmopolitas de los que países como Japón y China están llenas. Entonces, te llevarás una sorpresa si te digo que follar en Shanghai puede convertirse en tarea imposible, tanto si eres foránea como si eres extranjera; y como en esta gran urbe, la situación se repite en otras con las mismas características. Y te preguntarás: ¿por qué?

Bien, pues como bien demuestra nuestra caprichosa naturaleza humana, siempre queremos lo que no tenemos, y despreciamos lo que tenemos a mano. Para los hombres chinos, las mujeres de su país no son aptas para una aventura, ni siquiera una noche de sexo gratis (de hecho, los asiáticos son los mayores consumidores de sexo de pago del mundo), gracias a su educación y a su cultura; por ende, siempre buscan a mujeres occidentales, y de hecho es una especie de moda en seducir a las tías del otro lado del mundo. Y por su lado, los hombres occidentales no están interesados en las mujeres de su nacionalidad: para ellos, es un orgullo el poder contar con cuantas chinas han follado en la semana, y llevarse el gato al agua. Así que no, amigos: ser mujer en Shanghai, extranjera o no, es sinónimo de quedarte a dos velas en cuestión de sexo.